Estamos trabajando en el documental de Aranguren.

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ARANGUREN

La calle Aranguren aparece y desaparece como lo hacía el insurrecto de quien lleva el nombre: Nestor Aranguren.
Hay una calle Aranguren en el Cerro, hacia la Plaza de la Revolución. Reaparece el apellido Aranguren en el Casino Deportivo, que se reanuda al otro lado de Vento. Vuelve a presentarse Aranguren más al sur, entre los repartos Poey y Santa Amalia.

Aranguren significa, en vascuence, “Valle fértil”. Hay diversos lugares en Navarra, Alava y Vizcaya con ese nombre.

A consecuencia de la independencia todas las calles principales de los centros urbanos de Cuba se llamaron José Martí, Antonio Maceo y Máximo Gómez. Salvo en La Habana, donde nadie hizo caso: Prado (“Martí”), Malecón (“Maceo”) y Monte (“Gómez”). Pero muchas calles nuevas tomaron nombres de líderes independentistas.

Néstor Aranguren fue el jefe mambí más sañudamente perseguido por los españoles en la zona de La Habana. Aranguren significa, en vascuence, “Valle fértil”. Nació en la calle Campanario, que hoy lleva su nombre, el 14 de febrero de 1873. Se dice que con 19 años pasó a galope con su caballo por la calle Muralla arrollando la bandera española y las colgaduras del IV Centenario del Descubrimiento.

En la guerra fue uno de los más jóvenes jefes del Ejército Libertador. Con hombres disciplinados en movimientos rápidos, ejerció una espectacular guerra de guerrillas en Guanabacoa, Canasís, Jiquiabó, Barreras, Paso de Camarones, Güines, Catalina, Pipián y otros lugares. Bonifacio Byrne los cantó de está manera: “El sol aumenta de su luz el brillo para ver al heroico adolescente, en cuya mano el arma resistente pesa lo que en los dedos un anillo.”

Nestor Aranguren fue a veces generoso y otras veces despiadado. Generoso fue cuando después de asaltar el tren entre Regla y Guanabacoa, puso en libertad a los oficiales españoles capturados, excepto a uno, que fue ejecutado por ser cubano.

Más despiadado fue al “enguasimar” a Sebastián Ulacia y a Joaquin Ruiz. Joaquín Ruiz era un antiguo compañero de estudios suyo que fue comisionado por el nuevo gobierno español en la isla para que propusiera a Nestor Aranguren la aceptación de la autonomía.

Murió en Campo Florido el 14 de febrero de 1898, ya cerca la independencia, víctima de una delación y sorprendido por las tropas españolas cuando descansaba con unos pocos hombres.

En una comunicación militar interna española se lee: “Ruago á V.E. tenga á bien manifestarme lo que se debe hacer con las dos mujeres y dos niños cogidos en el bohío en que estaba el cabecilla Aranguren. Al niño que llevó las fuerzas al lugar donde estaba enterrado el teniente coronel don Joaquín Ruiz, he dispuesto que el comandante militar de Campo Florido le compre dos mudas de ropa, un sombrero y un par de zapatos, con cargo á los fondos de la División, y el coronel Aranzabe desea hacerse cargo de él, llevándolo á su lado...”